Queso y vino, amigos o enemigos?

El debate está servido: armoniza bien el vino con el queso? Es mucho lo que se ha discutido sobre el tema durante décadas, y es que la famosa expresión de “que no te la den con queso” no deja en muy buen lugar el maridaje de estos dos alimentos, especialmente con el vino tinto.

Los taninos del tinto.

Se cuenta que antaño los bodegueros ofrecían siempre una ración de queso a los representantes de vino cuando les daban a catar alguna de sus elaboraciones, especialmente aquellas de inferior calidad o con algún defecto. De esta forma, lograban “engañar” el paladar del comprador, que acababa adquiriendo el vino malo como si fuera de mayor calidad.

Tomar un queso con vino tinto no es siempre una buena combinación, pero hablamos en términos generales. Las proteínas grasas del queso bloquean los aromas del vino tinto y, por su parte, los taninos hacen algo parecido con el sabor del queso. Pero, como en todo, hay excepciones que nos alejan de las explicaciones más matemáticas.

Armonías con queso.

No existe un tipo de vino capaz de armonizar bien con todos los quesos, pero sí podemos hacer unas recomendaciones generales que le pueden ayudar a sacar más partido en el maridaje de estos alimentos. El principio básico en el mundo de las armonías siempre es el equilibrio de sabores. Necesitamos que ambos productos se complementen y se potencien el uno al otro. Lo hacemos partiendo de los distintos tipos de quesos más habituales en el mercado.

  • Frescos (de cabra, mozarella, requesón): por su suavidad van muy bien con vinos blancos jóvenes y aromáticos, como un verdejo de Rueda, un chardonnay, por ejemplo. Si se sirven con algún suplemento dulce (membrillo, mermelada…) combinan mejor con vinos dulces aromáticos, como los moscateles.
  • Quesos cremosos y grasos como el queso de tetilla, el camembert, brie, etc., se pueden acompañar de vinos blancos con mucha acidez, preferiblemente con una crianza en lías, aunque también funcionan con vinos con un ligero paso por barrica. Se nos ocurren infinidad de ejemplos en los vinos de Rías Baixas, Ribeiro o Valdeorras. Un buen espumoso puede hacernos disfrutar de lo lindo con el cosquilleo de sus burbujas frente a la sensación grasa y untuosa del queso.
  • Los quesos semicurados, empiezan a permitirnos jugar con otras categorías de vino. Aunque combinan a la perfección con cualquier blanco secoy ácido, como pueden ser los txakolís, nos podemos permitir el lujo de descorchar un rosado frutal, fresco y ácido o un tinto joven o de maceración carbónica. La idea es jugar con la fruta del vino y la sensación láctica que el propio queso nos deja.
  • Quesos curados o muy curados: entramos en palabras mayores. Los tintos jóvenes con un leve paso por barrica, o crianzas suaves, nos han de permitir jugar bien en esta liga. La idea es que el vino que escojamos tenga un tanino presente que armonice con cualquier curado de oveja, como el queso manchego con D.O. o con los quesos muy curados de vaca. Opciones tenemos muchas, algunos de los vinos que tomamos con su categoría de roble pueden funcionar, así como crianzas de zonas no especialmente cálidas e intensas como Rioja.
  • Quesos muy fuertes(azules, cabrales, roquefort): ensamblan correctamente con vinos generosos como los de Jerez, especialmente los Pedro Ximénez, pero también con los dulces de Málaga o incluso los fondillones. Es curioso, pero la sensación cremosa y el azúcar de estos vinos suelen ir a las mil maravillas con quesos de gran intensidad.

Como decimos, se trata de una simple guía básica que puede orientarle en su elección del vino más adecuado, aunque en esto, como en casi todo, sobre gustos no hay nada escrito. Si además lo acompañamos todo con pan, este sirve como catalizador entre el vino y el queso, y si es tostado, mucho mejor. Hagan sus propias pruebas y si dan con una mezcla perfecta por favor compártanla con todos nosotros.

Cómo será el paseo marítimo de Platja d’Aro?

Playa de Aro ya ha reconstruido los 500 metros del Paseo Marítimo más afectados por la Gloria. Sin embargo, las obras no han terminado porque el Ayuntamiento quiere restaurar todo el Paseo Marítimo. Aquí hay más detalles sobre cómo serán estas obras y cómo se verá finalmente el Promenade.

Montse Rovira, concejala de Urbanismo y primera teniente de alcalde del Ayuntamiento, explica que es necesario diferenciar dos zonas: la primera, la zona norte entre la Ridaura y el Cavall Bernat. Es el tramo que incluye estos 500 metros más afectados por el temporal. La segunda zona se encuentra entre Ridaura y Port d'Aro y servirá para ampliar el paseo marítimo.

Entre Ridaura y Cavall Bernat. Comencemos hablando de la primera área. Esta es la zona más urbana del Paseo Marítimo. Es donde se conducen todas las terrazas de bares y restaurantes. La concejala, Montse Rovira, explica que el objetivo de esta zona es conseguir que la gente pasee con tranquilidad.

Para ello, se han impulsado dos ordenanzas: una de ocupación de la vía pública para ordenar las terrazas de los bares en cuanto a mesas, jardineras y otras, y así obtener cierta armonía. Y luego, una segunda ordenanza que ha sido aprobada hace unos días que regula el uso de patinetes y bicicletas.

Como decíamos, los 500 metros del Paseo Marítimo más afectados por la Gloria están incluidos en esta zona, y ya han sido reconstruidos. Los bancos y otros accesorios se han retirado y se han pavimentado con hormigón. Por eso la reforma ha recibido críticas de algunos vecinos por ser "triste o gris". Consultada al respecto, Montse Rovira sostiene que se trata de una imagen provisional porque aún falta otra fase del proyecto que contemplará la instalación de mobiliario urbano. Sin embargo, dice que habrá servicios (papeleras, bancos ...) pero tampoco quieren ser "intervencionistas".

El concejal también ha explicado que se trabajarán en este tramo para llevar a cabo la instalación eléctrica. Señala que seguramente se hará después del verano para no perjudicar la temporada turística.

Entre Ridaura y Port d'Aro. En esta segunda zona quieres hacer una ampliación del Paseo. En este caso, el Ayuntamiento quiere que sea un espacio natural y verde. Montse Rovira explica que habrá vegetación y un sistema de dunas. Estas dos partes del paseo marítimo, norte y sur, estarán conectadas con un pie en el Ridaura.

Entonces las obras avanzan. Sin embargo, es un proyecto que se está haciendo por fases y tardará años en estar terminado. Por ello, Rovira asegura que cada año se dedicará una partida presupuestaria.

5 razones para un viaje a la ciudad de Bilbao

Alguna vez pensaste en un viaje a la capital del País Vasco, Bilbao? Esta ciudad moderna y artística está en auge y tiene una cantidad sorprendente para ti. ¡Lea las siguientes razones para visitar Bilbao! Fácil de montar en un día.                                                                                                                                                                                          Para este viaje de unos 700 km hay que tomar 3 días minimo, 2 días para el viaje ida y vuelta y un día para disfrutar de Bilbao. Sin embargo, puede pensar que "esto es demasiado corto, me quedaré con él durante unos días más".

Situado en la antigua plaza 'Casa Vieja' en el centro de Bilbao, el 'Mercado la Ribera' con su superficie de 10.000 metros cuadrados es el mercado cubierto más grande de Europa. Las hermosas vidrieras de colores son un placer para la vista. Y solo mejora en interiores. La Ribera ofrece todos los productos imaginables del País Vasco. Los lugareños se reúnen aquí para tomar algo, tomar algo y hacer compras. Es el lugar perfecto para descubrir la cocina vasca y echar un vistazo a la vida de los lugareños.

Hogar del mundialmente famoso Museo Guggenheim. Te gusten los museos o no, debes ver el Guggenheim una vez. Este famoso museo de arte moderno y contemporáneo es una obra de arte en sí misma desde el exterior. Se considera uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del siglo XX. El Guggenheim ocupa 24.000 metros cuadrados y es el icono de Bilbao. No te lo pierdas!

Te comes los pintxos más sabrosos que hay.   Donde en el centro y sur de España se come una tapa tras otra, en el País Vasco se puede deleitar con los pintxos más sabrosos. Estos son bocadillos pequeños, a menudo en forma de sándwich con diferentes ingredientes. Aquí se inserta un palo y todos los pintxos se colocan en la barra. Puede elegir sus favoritos usted mismo. El camarero puede ver cuánto tendrá que pagar en última instancia por la cantidad de palos y su longitud. Nota: una vez que empiece, no hay forma de detenerlo… Disfrute de su comida!  On egin (en euskera).

 

Bilbao es vasco de pies a cabeza.                                                                                                                                                                                                                                                                         Si quieres descubrir la España real, Bilbao es el lugar perfecto para ello. Los turistas todavía suelen saltarse la ciudad. Esto le permite experimentar más autenticidad que en otras ciudades españolas. Por ejemplo, no hay nada mejor que sentarse en una cafetería o restaurante con solo españoles en lugar de escuchar francés, aleman o holandés donde quiera que vaya. Además, el casco antiguo de Bilbao, 'Casco Viejo' es típicamente español con calles estrechas, plazas románticas y restaurantes acogedores. Estás convencido todavía? Luego, planifique rápidamente su viaje a esta ciudad sorprendentemente agradable. Déjate llevar por la cultura vasca en Bilbao!

 

Ullá: La Batalla del Ter 1694

En una superficie de 7,3 km² extiende el pueblo de Ullà. Custodiado por el río Ter y una parte del macizo del Montgrí, las calles del municipio guardan decenas de historias de un pasado medieval, impreso sobre la arquitectura de sus calles y edificios. Con el objetivo de recuperar el patrimonio local, desde el consistorio han instalado 10 paneles informativos en diferentes lugares del casco antiguo. Los 10 paneles conforman un itinerario cronológico

Los paneles están colocados en puntos estratégicos, con el fin de realizar un itinerario cronológico y así, atraer visitantes. Cada uno de ellos cuenta con un mapa situacional, un código QR para seguir las explicaciones a través de los smartphones, además de varias imágenes y textos.

El primer panel está situado en la plaza de delante del Ayuntamiento. Bajo el título "Ullà, un pueblo con mucha historia", el visitante se adentrará en los orígenes de la localidad durante el paleolítico. A partir de aquí, el recorrido sigue por espacios tan diversos como la iglesia neoclásica de Santa María de Ullà, el antiguo monasterio de La Fossa, los diversos caseríos o el pozo común. También, se relata la Batalla del Ter, con fecha de 1694, o singularidades varias, tales como "los Cugota" el apodo con el que se conocen los habitantes del municipio.

La instalación de los paneles es el inicio de un proyecto mayor para reivindicar la historia de Ullà. De hecho, en los próximos meses se instalarán placas informativas en las casas que conserven la arquitectura antigua de sus ventanales.

La Batalla del río Ter, también conocida como  Batalla de Torroella, fue una batalla en la Guerra de los Nueve Años, que se libró el 27 de mayo de 1694 en las orillas y vados del río Ter, cerca del Puente Mayor en la vecindad de la ciudad de Gerona.

En el año 1694 el rey francés decidió concentrar sus esfuerzos en Cataluña y puso al ejército de Nicolas Catinat en Piedmont en situación de defensa, reservando más tropas para el frente español.

El Virrey de Cataluña, Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, que también era Capitán General del ejército, había desplegado a lo largo de las orillas del río prácticamente todas las tropas que pudo reunir para oponerse al fuerte cuerpo expedicionario francés, dirigido por el mariscal duque de Noailles, el cual pretendía tomar Gerona.

Los dos ejércitos eran aproximadamente de la misma fuerza (20.000 de infantería y 4-5.000 de caballería). Los regimientos franceses se componían principalmente de tropas veteranas, mientras que las fuerzas españolas tenían un gran número de reclutas y unidades recién formadas y casi nada fogueadas. Asimismo, la artillería francesa era superior en número de piezas y pólvora, y contaba con oficiales y auxiliares expertos.

El ejército español estaba dividido en tres cuerpos para proteger los vados de Verges, Ullà y Torroella. Según la parte española: "todo nuestro ejército se componía de 11.900 efectivos de infantería y 4.000 de caballería, que todos incluidos forman el número de 16.300".

Los días previos, el enemigo intentó sin éxito vadear el río en Verges, y se trasladó a Ullà y Torroella de Montgrí. El 27 de mayo, una densa niebla cayó sobre las orillas del río y aprovechando esto, 2.000 dragones y caballeros franceses, seguidos por gran número de granaderos de infantería, pasaron inadvertidamente el río en Torroella de Montgrí y cargaron contra parte de la infantería española que se encontraba allí, sin estar atrincherada, después de sufrir un bombardeo por parte de la artillería francesa desde el otro lado del río.

Después de las primeras bajas de sus mosquetes, los españoles no pudieron oponerse a sus enemigos cada vez más próximos. Comenzaron a huir del campo de batalla poniendo en desorden al resto del ejército; muchos resultaron muertos, sin ser capaces de enfrentarse con efectividad a los franceses, mientras las tropas restantes de caballería se retiraban dejando a la infantería sin protección. Con el anuncio de su derrota y porque un gran número de tropas francesas habían alcanzado el río y estaban ya posicionadas y preparadas para la batalla, todo el ejército español cayó en confusión y la caballería huyó junto con la retaguardia hasta alcanzar Gerona.

Los franceses hicieron un avance general contra los españoles, casi sin oposición, matando a muchos soldados y capturando botín, piezas de artillería y un gran número de estandartes.

Según la versión oficial, los españoles tuvieron 2.931 bajas de infantería y 324 de caballería, entre muertos, heridos y desertores. Según las fuentes francesas, las pérdidas españolas superaban los 9.000 hombres incluyendo 2.000 prisioneros, mientras que sus propias bajas ascendían a unas 500. En esta situación, el virrey no tuvo otra opción que enviar algunas tropas a Gerona y marchar con la mayor parte del ejército hacia Barcelona, donde permaneció todo el mes de junio. Mientras tanto, los franceses saquearon alrededor de 10 pueblos en los alrededores del río Ter. El 30 de mayo, tres días después de la derrota española en el río Ter, Noailles empezó el asedio por tierra y mar de la fortaleza de Palamós, que se rindió a los franceses el 10 de junio. La ciudad de Gerona fue tomada el 29 de junio. Barcelona se salvó por el ministro de guerra francés, que redujo el sueldo del Mariscal de Noailles e inmovilizó su ejército. Otro factor fue la aproximación de una flota inglesa al mando de Edward Russell, lo que llevó a la flota francesa bajo Tourville a retirarse a Tolón.